miércoles, 29 de julio de 2015

Cosas ricas: huevos rellenos al curry

 


El huevo me parece una gran y hermosa creación de la naturaleza. ¿Cómo sería ese momento cumbre en el que por primera vez viera el mundo un huevo frito? No se porqué siempre pienso que lo primero fue un huevo frito cuándo ahora que me paro en ello, me parece más correcto pensar que lo primero que vio el mundo fue un revuelto triste y casual cuándo unas manos  poco ágiles aún, dejaron caer un huevo sobre una piedra caliente y ocurrió el milagro, ¡qué se yo! La imaginación da para mucho.
Esta receta es otro éxito asegurado para un picnic.
Necesito:
6 huevos, 3 puerros medianos, 2 zanahorias, 1 tomate, 3-4 cucharadas de coco rallado, curry en polvo, sal y aceite de oliva.
Pico los puerros, las zanahorias y el tomate (previamente pelado) bastante menudo. 
Pongo los 6 huevos a cocer.
Añado un buen chorro de aceite de oliva en una sartén y la pongo al fuego. Echo sobre el aceite los puerros, revuelvo; las zanahorias, revuelvo y salo y dejo unos 8-10 minutos al fuego. Seguidamente añado el tomate y una cucharada de curry. Lo dejo en la sartén otros 10 minutos revolviendo de vez en cuándo.
Aparto del fuego y dejo enfriar. Incorpora las 3 cucharadas de coco rallado y lo mezclo todo bien.
Una vez cocidos pelo los huevos, los parto por la mitad y los voy colocando en un plato. Separo la clara de la yema.
Desmenuzo unas cuántas yemas sobre la mezcla de verduras y coco rallado, No hace falta desmenuzarlas todas porque si no la mezcla nos queda muy seca, además dejaremos algunas para decorar.
Con la mezcla relleno las claras. Decoro con yemas ralladas y en este caso también usé un poco de sésamo negro que hace un precioso contraste de color.

Lo acompañé con una ensalada de hojas verdes, champiñones y pipas de girasol un poco tostadas. Una comida muy rica y veraniega. Y lo que os digo, en casa saben de muerte pero de picnic saben mejor :)
Y como siempre algo de música que llene el aire y llegue a nuestros oídos para llenarnos de gusto.
¡Salud y alegría!

Banda Sonora:


sábado, 25 de julio de 2015

De la nutrición y otras cosas


Este blog empezó siendo un lugar para colgar "mis labores", iba a decir para enseñarlas, pero eso es mucho decir ya que no tenía la menor idea de si alguien las iba a ver. Bueno, la cosa es que empezó por ahí, tapetes, cojines, muñecos, mantas...muy en la línea de la señora antigua que llevo dentro. Algún libro, alguna receta...
Como todo en la vida la cosa fue evolucionando y ahora ya no se de que va Mendruga, tampoco es que sea importante saber de que va, en realidad no tiene ninguna importancia, va de nada y de todo. Va de que me siento aquí delante y escribir me nutre, como me nutre la comida que como y que también aparece por aquí. Me nutre la gente con la que me relaciono, mis amigos, mi familia y también los que vienen y van como extras en una película, como personajes secundarios que aparecen en una escena y luego no vuelves a saber nada más de ellos, esos también son importantes, también dejan una huella si una está atenta y deja espacio para todo.
Me nutre la música que escucho, las películas que veo, los libros que leo, los sitios que visito, los paseos, las conversaciones, las opiniones, el silencio, la meditación, las risas compartidas y también los llantos, las cervezas tomadas con gusto y en buena compañía y en soledad, el sol, la lluvia, la huerta y la tierra.
Entonces parece que Mendruga va de las cosas con las que me nutro día a día.  
Nutrirse. A veces me doy cuenta de que no sé nutrirme, se me olvida, me abandono, me tiro a la basura, me maltrato, no me cuido, como si yo no fuera importante, la atención se dirige hacia fuera y yo dejo de importar, lo que siento, lo que necesito, dejo de ser consciente de mi espacio, no me habito, eso es, me abandono.
Vuelvo a mi y me nutro. Cocino, disfruto del cocinar y del comer; y voy a la huerta, y disfruto del regar y del recoger; leo, y disfruto del libro, del artículo....disfruto de mi soledad, de mi silencio, el otro está ahí, luego iré, me acercaré, sabiendo que puedo retirarme a mi, al hogar.
Una buena relación con el otro tiene que ver con saber retirarse. Contacto-retirada. No hay un contacto genuino y completo si no hay una buena retirada. Si no me retiro me quedo pegada al otro y yo desaparezco. Me quedo pegada a las necesidades del otro, a sus deseos y entonces vivo para el otro y yo desaparezco y ya no se quién soy y entonces aparecen los problemas, ¿sabéis de qué hablo o no os suena de nada?
Hablo de una pérdida del sentido del sí mismo, me adhiero al otro, a sus ideas, opiniones, valores...a los de la familia, el grupo de amigos, a las del partido político...lo que me sirva de referencia y sustituya mis propias referencias personales, llega un momento que ya no tengo ni idea de cuales son esas necesidades, no se lo que siento, me enajeno.
Para nutrirme en lo relacional necesito retirarme a mi, a mis necesidades, a mis emociones, a mis pensamientos, valores, ideales, a mi cuerpo.

"Tu salud se verá afectada si, día tras día, tú dices lo contrario de lo que sientes, si te humillas ante lo que te disgusta y te alegras con lo que no te trae más que desgracia. Nuestros sistema nervioso no es sólo una ficción, es parte de nuestro cuerpo físico, y nuestra alma existe en el espacio y está dentro de nosotros, como los dientes en nuestra boca. No puede ser por siempre violada impunemente"
Boris Pasternak en "Doctor Zhivago"

Volver a una a veces tiene sus complicaciones, sobre todo cuándo no sabemos a dónde volver, aparece el síntoma, el sufrimiento. Hay caminos, en nuestra mano está empezar a recorrerlos.

Cosas con las que nutrirme:
- Una buena lectura: Historia del mundo en diez capítulos y medio de Julian Barnes
- Un buen blog de las cosas que pasan en el mundo: GUERRA ETERNA
- Una canción preciosa: Mree "Goodnight & Goodbye"
- Una gran película: Ida , Pawel Pawlikowski
- Una deliciosa crema fría: Vichyssoise de zanahoria
- Expresionismo alemán y Tim Burton
-Un recortable: The Human Body

miércoles, 22 de julio de 2015

Déjame vivir con alegría



Alguien dijo una vez que la historia se había acabado. Me acuerdo perfectamente cuándo oí por primera vez esta tesis, me acuerdo quién nos la contaba, la verdad es que era un profesor bastante majo, de los pocos profesores majos que tuve.  Estaba sentada en un aula de una facultad que más tarde abandonaría por puro aburrimiento, por falta de interés y por sentirme absolutamente timada. Años después me comería con patatas asignaturas que a día de hoy me producen menos interés todavía, en fin, mi vida de estudiante merecería una sección en la psicopatología moderna, por loca y por aburrida.
No me leí entera la tesis de Fukuyama y no tengo ni idea de toda su amplitud, pero quiero ser un poco más optimista y pensar que las cosas pueden cambiar.
La semana pasada mi optimismo se fue a la mierda. Mi optimismo lo tiré al cubo de la basura y por ahora no lo recogí, lo dejo ahí un poco a ver qué pasa. Me ayuda que es verano, digo por lo de andar sin optimismo por el mundo, me ayuda que hace una temperatura excelente y que se puede andar por ahí en manga corta por el día y por la noche y que eso aquí, en esa franja de tierra que queda entre el mar Cantábrico y la cordillera Cantábrica lo de andar por la noche en manga corta, no es nada habitual.
Mi optimismo se fue a la mierda cuándo leí la semana pasada lo que había firmado Tsipras. Lo primero que pensé es que no me querría ver en su piel, ni el fin de semana pasado ni los últimos cinco meses. Y no porque el tipo me caiga mal o porque piense que lo haya hecho mal, no, ¡que va!, lo digo por el grado de presión que ha tenido que sufrir para firmar algo así, para dejar a su pueblo, a su país, en ese lugar miserable. 
Lo primero que pensé fue en él, en la persona, en lo que habrá tenido que ser para él hacer algo así. Pienso que de ahí yo no saldría, bueno, por algo para mi es impensable ningún tipo de vida pública. El peso que sostiene este hombre, la responsabilidad que asumió me parece absolutamente intolerable. Me alegra que haya gente que la puede asumir. Me gustaría preguntarle cómo lo lleva, cómo se siente, a qué se agarra en los momentos de debilidad, de inseguridad, de miedo...porque leñe, es un hombre de carne y hueso que aunque viva en Atenas, no es un Dios del Olimpo que todo lo puede, digo yo.
Mandé mi optimismo a la mierda porque después de esto ¿qué nos queda?. No metieron los tanques en Grecia, pero da igual, cómo si los hubieran metido, así lo decía Varufakis. Ni un No más o menos tajante del pueblo griego ha servido para algo, al contrario, el No les empoderó, ¿qué pensáis que podéis dirigir vuestro destino? ¿qué creéis que podéis pensar alternativas para no vivir cómo ratas? OLVIDAROS! y por haberlo pensado, aunque sea de lejos, vais a recibir un castigo que será ejemplo para todos. Se acabó el poder del pueblo, la voz del pueblo, la posibilidad de pensar y de decidir.
Todo esto en realidad ya lo sabíamos. Que estamos inmersos y rodeados de una buena mierda, si, de eso también estaba enterada. Qué si, que ya lo sabía,  pero lo de la semana pasada me dejó la moral por los suelos. 
Gente dejándose la piel para que las cosas cambien y unos cuántos se dedican a morirse de risa y a seguir frotándose las manos.
Es imposible que la historia haya terminado, no podemos quedarnos así. Es posible que mis ojos no lo vean, paso de los cuarenta, no soy eterna, pero esto no puede ser infinito, de verdad que no lo pienso. 
Veo que el optimismo quiere apoderarse de mi, pica a mi puerta, quiere saltar del cubo de la basura y meterse otra vez en mi. Lo conseguirá, no digo que no, porque este estado de pesimismo es muy triste, muy desolador, deja al ser humano a la altura del betún. Me deja en un lugar dónde nada tiene sentido, en un lugar donde la acción, el pensamiento, la construcción, la creatividad, la solidaridad, la comunidad...no tienen sentido, se acaban. Si, ahí estaría el fin de la historia, ahí ya no quedaría nada más que aridez, sordidez, envidia, tristeza, desolación, frialdad, dinero, poder, oscuridad...No sé que tiene que pasar para que algo cambie.
Y vuelvo a pensar en Tsipras y en Varufakis. Este decía hace unos días que en los últimos meses dormía poquísimas horas al día, yo, que si no duermo ocho horas me duele todo, empiezo a ver lucecitas extrañas y me ataca la migraña. ¡Cómo para sentarme con el demonio en Bruselas estoy!. Pienso en ellos, tipos de carne y hueso, con sus egos, por supuesto, pero tipos con una ideología; entonces, insisto, la historia no se ha terminada, porque hay gente que cree en algo que no es solo dinero. Gente que sigue pensando que hay otras vías, que el pensamiento único no es el único pensamiento posible.
Podéis pensar que simplifico mucho las cosas, que la maquinaria que mueve el mundo es mucho más compleja, fondos de inversión, divisas, multinacionales, tratados, burbujas financieras, geoestrategia,  contratos millonarios, BCE, FMI, la troika, crisis energética, nuclear, oligarcas, gasoductos, guerras eternas, agua y petróleo...pero las personas queremos y necesitamos vivir, así de simple, vivir con un poco de dignidad, sin ser constantemente pisoteados y ninguneados. Queremos tener derecho real al trabajo, a una vivienda digna, a una sanidad pública en condiciones y a una educación de calidad. Muy complejo, si! Parece que es pedir mucho, muchísimo. Realmente en esta situación vivir con un poco de optimismo y de alegría se vuelve complicado.
Esta semana los periódicos se centran en otras noticias y parece que lo de la semana pasada no pasó. Ese es otro mal moderno, la memoria se ha ido a la mierda también.

Banda Sonora:

miércoles, 15 de julio de 2015

Cosas ricas: Cartoplyanyc y versión de pakora




Hoy van dos recetas a la vez. Las dos muy apropiadas para un picnic.
El cartoplyanyc es una tortita de patata ucraniana. Parece un nombre imposible pero así me lo deletreó el otro día una mujer ucraniana. Busqué por internet y encontré esta receta con otro nombre: Deruny, pero la receta es la misma. 
El cartoplyanyc es la tortilla que veis en el plato, la que está acompañada con una ensalada de col lombarda y de remolacha. La versión de pakora también está en el plato pero a la izquierda.
Para el cartoplyanyc necesito: una patata grande, dos cucharadas de harina, una cebolla, un huevo(si lo queremos hacer en versión vegana prescindimos de él), sal y un ajo machacado(también opcional).
Rallamos finamente la patata y la cebolla, añadimos las dos cucharadas de harina, el huevo y el ajo machacado.
En una sartén calentamos aceite de girasol. Me dijo esta mujer que como en Ucrania no tienen aceite de oliva las fríen con el de girasol, asi que para que te queden más auténticas puedes hacerlas así, me dijo.
Lo tradicional es acompañarlas con queso crema o yogur griego. Yo las comí con esa ensalada de remolacha y estaban excelentes.

Para la versión de Pakora necesito: harina de garbanzo, agua, sal, curry, cilantro fresco, aceite de oliva virgen,  una cebolleta, una zanahoria y un calabacín.
En un cuenco mezclo 3 cucharadas abundantes de harina de garbanzo, 1 cucharada de aceite de oliva y un poco de agua, un chorrin. Remuevo. Corto con un  pelador la zanahoria y el calabacín a tiras, la cebolleta la pico más fina.
Añado las verduras a la mezcla de la harina de garbanzo. Incorporo el cilantro picado, curry al gusto y un poco de sal. Lo remuevo todo.
En una sartén caliente aceite de oliva, bien caliente. Con una cuchara voy añadiendo la mezcla, intento que se forme como una pequeña tortita y que se fría bien por ambos lados.
Acompañado con un poco de salsa de soja suavizada con un poco de azúcar, un chorro de vinagre y quizá una cucharada de agua está buenísimo, tanto frías como caliente.
!Buen provecho¡

Banda Sonora:
Lucrecia Dalt

martes, 14 de julio de 2015

Trío



A mi el tres no me parece un mal número.
En el trío se da un espacio muy claro para que aparezca la ansiedad del excluído por ser el tercero. Dice Paco Peñarrubia que la tríada es el espacio genuino del conflicto.
Yo tengo muchas experiencias de tríos de amistad, no en todos los casos ha salido bien el asunto, pero en muchos otros funciona bien. Tres amigas con un espacio común de tres y eso no quita, y a mi me parece fundamental, que existan espacios propios en pareja de quién conforma de algún modo el trío. La triada aunque subjetivamente está, no siempre tiene que estar de una forma práctica. Usos y prácticas de sanidad emocional, creo yo. 
Otra cosa es el trío sexual, pero yo no pretendo hablar aquí de mi vida sexual, por ahora no me apetece. Otra cosa y la misma. Tres personas en relación que comparten sexo y Adam Thirlwell describe de una manera sencilla la ansiedad del excluído en "Politica", su primera novela. Pone en palabras los miedos y angustias que a cada personaje se le pasan por la cabeza en ese momento íntimo de practicar sexo de tres, que yo creo que muchas veces no es sexo de tres, sino sexo de dos y otro que acompaña, pero eso es otro asunto.
En pareja aparece la angustia de la fusión, ese perderse en el otro, ese ser uno y al final no saber quién es quién, perder toda autonomía y un día ya no sabemos quiénes somos y nos sentimos perdidos sin el otro. Así para mi la pareja no funciona, me ahoga. Pero es que librarse de estas cosas no es un tema fácil y hay que estar muy atenta.
La ansiedad de la exclusión aparece en los tríos y también en grupos más amplios. De nuevo una no puede dejar de atender a qué necesita, a dónde está, a cual es el fin del grupo al que pertenece y dónde queda el grupo, dónde queda la propia individualidad y dónde quedan las relaciones íntimas con cada miembro del grupo. Sin individualidad me pierdo en el grupo, confluyo como diríamos los gestaltistas y me olvido de mi misma. Y ahí empieza el conflicto.
Sostener la angustia, el abandono, el no saber, en muchas ocasiones nos ayuda a ver y poder recolocar las cosas de otra manera. Es cierto eso de que la luz entra por la herida. La herida del vacío, del abandono, de la necesidad loca de sentirnos queridos casi a cualquier precio, pagando el precio de dejar de ser quién somos, muy gordo, si!
Vale, pues así es, miro mi herida, siento lo que me duele, la reconozco y la vuelvo a reconocer...es el primer paso, darme cuenta de que está. Luego ya pasamos a otros asuntos, que no deja de ser un estar constantemente atento y un darme cuenta perpetuo.

P.D.: En las fotos parece otono o invierno, pero no, es el otro día en plena mañana de montaña asturiana. Mientras el resto de España se achicharra, dicen que hay ola de calor pero yo no me lo creo, jajaja!, aquí vamos sobreviviendo al verano, llevando en la mochila el bikini y el forro polar. Todas las estaciones en un fin de semana.

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lunes, 13 de julio de 2015

Sábado verde: coservas rápidas





J es un amor, lo mismo cocina, que canta, que te enseña cosas de la huerta...hoy le tocó darnos un taller de envasado rápido. ¿Que cocinas tres raciones de lentejas, o de fabas, o de crema de verduras? pues una ración te la comes y las otras las envasas para consumir antes de dos semanas en vez de congelarlas o dejarlas en la nevera para que se pierdan en el fondo de la misma.
Primero: Sábado Verde, día de encuentro en Ca´Libélula. Día para compartir proyectos y energía, para aprender e intercambiar saberes, para pasarlo bien, para enseñar la huerta, para comer cosas veganas muy ricas. 
Segundo: entre otras cosas hicimos un taller de envasado como os conté al principio.
Pimero J preparó una deliciosa crema de calabacín y puerros y una fabada vegana al curry. 
En una olla grande puso un paño de cocina al fondo y la llenó de agua, bueno, no la llenó del todo, un poco más de la mitad. Cuándo el agua hirvió iba metiendo los tarro y las tapas durante un minuto o así. Este es un proceso para esterilizar el tarro y que se conserve el alimento. La limpieza a fondo es muy importante. 
Una vez esterilizado se vierte la crema, o las fabas, o las lentejas o lo que toque bien caliente y mejor si es recién hecho. Se cierra bien, se da la vuelta al tarro sobre la mesa para asegurarnos que no pierde nada y cuando enfríe le damos la vuelta y voilà!
Otro proceso sería el envasado de larga duración pero eso es otro tema.

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jueves, 9 de julio de 2015

Cosas ricas: picnic, tabuleh, cherrys y crema de calabacín y puerros




Yeah! llegaron los picnics, por fin!
La ensalada de cous-cous es deliciosa para estas ocasiones. Yo os voy a contar cómo hice esta. Por un lado deciros que no le añadí menta porque no tenía, pero creo que es importante echarla, importante pero no fundamental, porque sin menta estaba deliciosa igual.
Buscando por la red recetas de tabuleh me encuentro con que la gente hidrata el cous-cous con agua caliente o con caldo antes de añadirlo a la ensalada, yo no hago nada de eso, y comparando me gusta muchísimo más de esta otra manera. Os cuento:
Necesito:
Dos tazas de cous-cous, un pedazo de pimiento verde, otro de pimiento rojo, medio pepino, un tomate hermoso, una cebolleta, un limón y medio o dos, aceite de oliva y sal.
En una ensaladera vierto el cous-cous, insisto, crudo, según viene en el paquete y todas las verduras cortadas en pequeños cuadraditos. Remuevo bien, le añado un poco de sal, el zumo de un limón y un buen chorro de un rico aceite de oliva. Remuevo otra vez bien, lo tapo y a la nevera. 
En la nevera lo tendré por lo menos 3 horas. De vez en cuándo, si estoy en casa y puedo, voy y lo remuevo un poco.  Que no estoy en casa, pues no lo remuevo, que yo el otro día no lo removí hasta el final y quedó buenísimo.
Con el agua de las verduras, el limón y el aceite de oliva el cous-cous se hidrata más que de sobra, quedando suelto y absorviendo todo el sabor de los ingredientes.
Antes de servirlo le añado un poco más de zumo de limón y otro chorro de aceite de oliva. Ya sabéis, como siempre, al gusto. Hay que atreverse a probar.

La crema de verduras era de calabacín y puerros. ¿Porqué? Porque es época y en la huerta hay montañas. La crema la hizo Su. No se como la hizo pero estaba buenísima. Me pareció que estaba un pelín picante.
Por cierto, el otro día me enteré que hay una escala que mide el picante, la escala Scoville. Yo no aguanto el picante, me cae mal podría incluso decir, pero descubro últimamente que un pequeño toque, muy pequeño de picante le puede dar un punto de alegría al plato. Si el máximo de picante en esa escala es 15.000.000.000, yo tolero como mucho 500 o así, jajaja!

Bueno, finalmente nos llevamos una ensalada de pepino, que también empezamos a estar a tope en la huerta y unos tomates cherry, aliñados con aceite, sal y limón.
Tengo mis tomateras cherrys un poco abandonadas, tengo que ir a mirar para ellas :)

Banda Sonora: